Sin lugar a dudas, la fibra dietética es uno de los componentes de los alimentos que goza de mayor popularidad en nuestros días.
En función de su solubilidad en agua, la fibra se puede clasificar en insoluble y soluble. La fibra insoluble se caracteriza por facilitar el transito intestinal y evitar el estreñimiento (cereales sin refinar, pan integral, pasta integral, arroz integral, verduras, frutos secos) , mientras que la fibra soluble (verduras, frutas) posee además efectos fisiológicos muy favorables para la salud, entre los que cabe citar un descenso de los niveles de colesterol y glucosa en sangre, un efecto prebiótico (es alimento de nuestras bacterias intestinales) y un efecto preventivo frente a algunos tipos de cáncer, como el cáncer de colon.
Se recomienda consumir entre 20- 35 g. de fibra diariamente.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el consumo excesivo de fibra puede reducir la absorción de nutrientes, fundamentalmente de minerales. También debemos saber que si se está bajo medicación, es necesario evitar una posible interacción, por ello se debe distanciar la ingesta de la fibra de la de los fármacos.
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